lunes, 28 de abril de 2014

¿Migajas de amor? No gracias

Nos merecemos todo y no partes del otro.
Alguien que sume
y no que reste en nuestra vida.



Todos vamos por la vida buscando la felicidad, pero muchas veces, por miedo, nos estancamos en la vida con una relación que nada bueno nos trae. Insistimos tanto en tener compañía que no vemos que muchas veces sólo nos dan migajas de amor, cariño o amistad.

Hay ciertas fechas y situaciones que nos hacen sentir más soledad y preguntarnos ¿Por qué no puedo tener un amor o a alguien que me escuche?.


Pero no, no nos pongamos tan melancólicos, pensando de forma negativa porque con esa actitud sólo encontraremos cualquier cosa cuando en realidad nos merecemos todo, y no de a poco sino a manos llenas.
No pensemos que el amor de otra persona es la solución a nuestra soledad; no es así, podemos ser felices con las cosas pequeñas como leer, escribir, tomar el café con una amiga, cosas sencillas de la vida.

No necesitamos las sobras de nadie.
Si nos van amar que nos amen con todo lo nuestro, con lo bueno y lo malo, un amor sincero, una amistad auténtica, eso es lo necesario de la vida.



Consejos para madres


Mimitos de mamá

Respira, una vez eres madre lo serás toda tu vida
Enséñale las cosas importantes, las que lo son de verdad.
Enséñale a saltar los charcos, a observar los bichitos, a dar besos de mariposa y abrazos muy fuertes
Madre, abraza a tus hijos
No olvides darle abrazos y no se los niegues nunca,
pues puede que dentro de unos años,
los abrazos que añores sean los que no le diste.
Dile cuánto le quieres siempre que lo pienses
Déjale imaginar e imagina con él
Déjale llorar y llora con él

Las paredes se pueden volver a pintar;
los objetos se rompen y se reemplazan continuamente,
pero los gritos de mamá duelen para siempre.

Él no necesita tantos juguetes,
mejor es que le dediques más de tu tiempo:
puedes fregar los platos más tarde,
que mientras tú limpias él crece.
                              
                                 Consejos madres
Trabaja menos, quiérelo más, y sobre todo, respira:

Serás madre toda tu vida y ellos sólo serán niños una vez.


Del tamaño de tu Fe.